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11/8/10

Nota sobre la relación entre Macroeconomía y Empresa

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Cierta vigencia de este artículo nos induce a reproducirlo.

RELACION ENTRE MACROECONOMIA Y EMPRESA

Carlos Evaristo Hernández
1997

1.- La Macroeconomía, es la rama de la Ciencia Económica, que trata de los fenómenos globales, especialmente los de la Demanda y Oferta Agregadas.

Su objeto es el estudio de los desequilibrios y equilibrios que ocurren en la economía en su conjuto, partiendo de las causas y efectos que conducen al desbalance de la igualdad entre la Oferta y Demanda Agregadas.

El instrumental analítico de la macroeconomía, se compone de expresiones cuantitativamente en fórmulas algebraicas, e ideográficamente, en coordenadas cartesianas.

En los análisis macroeconómicos, la conformación de “puntos de equilibrio”, relacionados con tasas de crecimiento económico, empleo e inflación, entre otras, que se presentan cíclicamente, con expansiones y contracciones, del crecimiento de la economía.

La Macroeconomía se ocupa de tres problemas centrales: el crecimiento económico, el desempleo y la inflación. Naturalmente que existen otros problemas, pero estos, son considerados como los básicos por la teoría macroeconómica actual.

2.- El crecimiento económico indica la velocidad con que, valga la redundancia, crece la producción de bienes y servicios de un país. Esto es de particular importancia, desde varios puntos de vista.

Desde la perspectiva nacional, es necesario establecer si la economía crece o decrece y a qué ritmo. En esta dirección es necesario establecer, en qué medida la economía se reproduce ampliadamente o conserva situaciones estacionarias simples, sin ampliar la capacidad productiva.

La determinación del crecimiento económico, es crucial, para establecer las condiciones generales que tendrá el país, para resolver las necesidades de una población en aumento continuo: la comparación de las tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto -PIB-, con la tasa de crecimiento de la población, posibilitan establecer el ritmo de crecimiento necesario en la producción, si se considera que el nivel de bienestar económico de las generaciones futuras debe ser similar o mejor, al que se tiene en la actualidad, en cuanto a la disponibilidad general de bienes y servicios, en relación con el número de habitantes. Dependiendo de los resultados de tales comparaciones se toman medidas encaminadas a establecer que la tasa de crecimiento del PIB, supere la tasa de crecimiento de la población.

El indicador del crecimiento de la economía, sirve como marco de referencia para determinar el ritmo al cual debe crecer la empresa: su crecimiento debe ser igual o superior al de la tasa de crecimiento del PIB.

Si la tasa de crecimiento de la empresa es inferior a la tasa de crecimiento del producto interno bruto, es necesario tomar decisiones y medidas, para que la empresa se “sintonice” y/o sobrepase la tasa de crecimiento económico. Si la economía decrece y la empresa crece, las decisiones y medidas se encaminarán a mantener y consolidar el crecimiento de la empresa.

Este tipo de indicadores, muy útiles, como se deja dicho para efectos de comparaciones, se puede encontrar en informaciones del Banco Central de Reserva, sobre la tasa de crecimiento de la actividad económica del PIB en el que la empresa se desenvuelva o el Indice del Volumen de la Actividad Económica -IVAE-, en el que se contempla el crecimiento de ciertos sectores considerados “clave” en la economía.

3.- La tasa de desempleo, tiene una incidencia, digamos, indirecta, en el seno de la empresa.

En general, y en el corto plazo, objetivamente, a la empresa, le conviene la existencia de una oferta excesiva de mano de obra en el sentido de que, esta sobreoferta, conduce a la reducción del precio de la misma mano de obra.

En el largo plazo y desde el punto de vista político-social, a la empresa no le conviene una elevada tasa de desempleo, por la reducción de la capacidad adquisitiva de la población, que restringe su volumen de compras y consumo, y, consecuentemente las posibilidades que tienen las empresas de ampliar sus volúmenes de ventas y por la potencialización de la actividad delincuencial que se deriva de la la desocupación.

La dinámica misma de la economía conduce, sin tomar en cuenta la voluntad de políticos, empresarios y trabajadores, a la contracción o expansión del empleo y la empresa, en este contexto, debe tener un indicador, para situarse en el momento cíclico por el cual atraviesa la economía. Y prever contrataciones, inventarios y desarrollo de capacidad empresarial para contribuir, en una expansión en espiral a la solución del problema social del desempleo.

4.- Un indicador macroeconómico, de importancia directa para la empresa, lo constituya la tasa de inflación.

De una manera general, la “subida constante y generalizada del nivel de precios”, como se define la inflación, afecta de manera inmediata el comportamiento de la empresa: sube el costo de producción del bien o servicio, y este se traslada al precio del mismo, desatando una reacción en cadena en el conjunto de la economía.

Desde la perspectiva macroeconómica, la inflación afecta negativamente el equilibrio macroeconómico del sector privado, en el cual, el Ahorro, tiene que ser igual a la Inversión: la inflación, cuando es alta, presiona para que las personas y las empresas prefieran conservar su riqueza en forma de bienes, y restringen su ahorro, debilitando, en consecuencia, la inversión.

La inflación debe ser monitoreada y tomada sistemáticamente en cuenta, por parte de la empresa.

La inflación tiene un impacto inmediato, directo y sensible en los Estados Financieros de la empresa, de los que se considera, que son básicamente tres: el Balance General, el Estado de Resultados y el Estado de Flujo de Efectivo.

Para mencionar algunos de esos impactos, recordemos que la inflación repercute negativamente, deteriorando el rubro del capital, en la ecuación del Balance General; en el Estado de Pérdidas y Ganancias, la inflación es un rubro de consideración obligatoria, pues eleva el Costo de Ventas y en el Estado de Flujo de Efectivo, incide directamente sobre la capacidad adquisitiva de los ingresos.

Estas consideraciones son obvias, pero de ellas se desprenden dos conclusiones de utilidad para la empresa: una, encaminada a que incorpore sistemáticamente en sus análisis, elementos macroeconómicos y otra, para que asuma con más amplitud proyecciones de largo plazo, que coadyuven al crecimiento económico y la reducción de la tasa de desempleo, manteniendo niveles bajos de inflación: propiciar un impulso sostenido al ahorro y la inversión productiva.
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